COMENTARIO: La "Casa Blanqueada" y su atracón de bolas de demolición con respecto a la pandemia

Actualizado 2020-05-22 13:21:24 | Spanish. xinhuanet. com

BEIJING, 22 may (Xinhua) -- En los últimos meses, en vez de establecer un ejemplo en el manejo de la pandemia del nuevo coronavirus como debería, la Casa Blanca ha venido arrojando bolas de demolición dentro y fuera del país, y se ha convertido en una "Casa Blanqueada" que busca ocultar sus errores.

Existe una amplia evidencia que muestra que quienes toman las decisiones en Washington habían sido advertidos por completo sobre la magnitud de la crisis de salud pública, pero decidieron minimizar la amenaza del patógeno.

Es debido a esto que Estados Unidos es hoy en día el país con más infectados y muertos por COVID-19 a nivel mundial.

"No tenemos un solo punto de liderazgo en este momento para esta respuesta, y no tenemos un plan maestro para esta respuesta", dijo Rick Bright, un informante que había sido destituido como jefe de una agencia federal de investigación médica, durante su testimonio ante el Congreso de Estados Unidos la semana pasada.

Mientras demuestran descaradamente su desinterés por las vidas en juego, algunos políticos de la actual Administración estadounidense, como el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, han mostrado entusiasmo por buscar culpables y generar desinformación.

Han inventado todo tipo de acusaciones falsas contra un conjunto de chivos expiatorios como China, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la anterior Administración estadounidense, cuestionándolos sobre la transparencia, el origen del virus y la preparación para enfrentar la pandemia. Sus mentiras ocultan su propia incompetencia y buscan influir en la opinión pública de cara a las próximas elecciones presidenciales en noviembre.

Los aliados tradicionales de Washington también han sido víctimas de los actos imprudentes de la Casa Blanca. Alemania y Francia acusaron a Estados Unidos de bloquear o desviar sus pedidos de suministros médicos.

El fabricante estadounidense 3M dijo en abril que recibió instrucciones de Washington para dejar de exportar respiradores N95 a Canadá y América Latina.

"Estados Unidos no está ayudando a nadie. Ni siquiera se está ayudando a sí mismo, mucho menos a otros países. Y, gracias a la comunicación global 24/7, eso es obvio para todo el mundo", dijo al medio digital Business Insider la ex embajadora de Estados Unidos en Países Bajos, Cynthia Schneider.

Mientras comete errores a nivel nacional, Washington también ha fracasado en contribuir positivamente a la cooperación global contra la pandemia y ha estado ejerciendo una doctrina de lo que Jane Halton, una experta en salud australiana, llama "nacionalismo de la vacuna".

A principios de este mes, Washington estuvo ausente en un evento de compromiso de respuesta mundial frente al coronavirus, que buscaba recaudar fondos para la investigación de tratamientos y vacunas eficaces. A mediados de marzo, la Casa Blanca ofreció una gran suma de dinero a la firma alemana de biotecnología CureVac por los derechos exclusivos de su vacuna.

Además, la Casa Blanca ha seguido marginando, difamando y congelando las donaciones a la OMS. En su último juego, incluso amenazó con cortar permanentemente los fondos y retirarse de la organización, mientras más de 100 países estaban en medio de una sesión virtual de la Asamblea Mundial de la Salud para reafirmar la solidaridad mundial y su apoyo al papel fundamental de la institución en la coordinación internacional de la salud

Lo que también es escandalosamente absurdo es que Estados Unidos ha bloqueado este mes una votación sobre una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que pedía un alto el fuego global destinado a ayudar a las naciones con problemas a combatir la pandemia de coronavirus de una mejor manera.

El martes, los casos mundiales de COVID-19 superaron los cinco millones, lo cual representó otro hito sombrío en la pandemia. Ahora es el momento para que todos los miembros de la comunidad internacional pongan los intereses de la humanidad en primer lugar en esta peligrosa lucha, y formen un frente unido para vencer a su enemigo común.

Estados Unidos, la nación más desarrollada del mundo, debería dejar de encubrir sus propios fracasos con mentiras y despertar de su fantasía de que puede sobrevivir a la crisis sin preocuparse por el bienestar de los demás.

 
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COMENTARIO: La "Casa Blanqueada" y su atracón de bolas de demolición con respecto a la pandemia

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BEIJING, 22 may (Xinhua) -- En los últimos meses, en vez de establecer un ejemplo en el manejo de la pandemia del nuevo coronavirus como debería, la Casa Blanca ha venido arrojando bolas de demolición dentro y fuera del país, y se ha convertido en una "Casa Blanqueada" que busca ocultar sus errores.

Existe una amplia evidencia que muestra que quienes toman las decisiones en Washington habían sido advertidos por completo sobre la magnitud de la crisis de salud pública, pero decidieron minimizar la amenaza del patógeno.

Es debido a esto que Estados Unidos es hoy en día el país con más infectados y muertos por COVID-19 a nivel mundial.

"No tenemos un solo punto de liderazgo en este momento para esta respuesta, y no tenemos un plan maestro para esta respuesta", dijo Rick Bright, un informante que había sido destituido como jefe de una agencia federal de investigación médica, durante su testimonio ante el Congreso de Estados Unidos la semana pasada.

Mientras demuestran descaradamente su desinterés por las vidas en juego, algunos políticos de la actual Administración estadounidense, como el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, han mostrado entusiasmo por buscar culpables y generar desinformación.

Han inventado todo tipo de acusaciones falsas contra un conjunto de chivos expiatorios como China, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la anterior Administración estadounidense, cuestionándolos sobre la transparencia, el origen del virus y la preparación para enfrentar la pandemia. Sus mentiras ocultan su propia incompetencia y buscan influir en la opinión pública de cara a las próximas elecciones presidenciales en noviembre.

Los aliados tradicionales de Washington también han sido víctimas de los actos imprudentes de la Casa Blanca. Alemania y Francia acusaron a Estados Unidos de bloquear o desviar sus pedidos de suministros médicos.

El fabricante estadounidense 3M dijo en abril que recibió instrucciones de Washington para dejar de exportar respiradores N95 a Canadá y América Latina.

"Estados Unidos no está ayudando a nadie. Ni siquiera se está ayudando a sí mismo, mucho menos a otros países. Y, gracias a la comunicación global 24/7, eso es obvio para todo el mundo", dijo al medio digital Business Insider la ex embajadora de Estados Unidos en Países Bajos, Cynthia Schneider.

Mientras comete errores a nivel nacional, Washington también ha fracasado en contribuir positivamente a la cooperación global contra la pandemia y ha estado ejerciendo una doctrina de lo que Jane Halton, una experta en salud australiana, llama "nacionalismo de la vacuna".

A principios de este mes, Washington estuvo ausente en un evento de compromiso de respuesta mundial frente al coronavirus, que buscaba recaudar fondos para la investigación de tratamientos y vacunas eficaces. A mediados de marzo, la Casa Blanca ofreció una gran suma de dinero a la firma alemana de biotecnología CureVac por los derechos exclusivos de su vacuna.

Además, la Casa Blanca ha seguido marginando, difamando y congelando las donaciones a la OMS. En su último juego, incluso amenazó con cortar permanentemente los fondos y retirarse de la organización, mientras más de 100 países estaban en medio de una sesión virtual de la Asamblea Mundial de la Salud para reafirmar la solidaridad mundial y su apoyo al papel fundamental de la institución en la coordinación internacional de la salud

Lo que también es escandalosamente absurdo es que Estados Unidos ha bloqueado este mes una votación sobre una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que pedía un alto el fuego global destinado a ayudar a las naciones con problemas a combatir la pandemia de coronavirus de una mejor manera.

El martes, los casos mundiales de COVID-19 superaron los cinco millones, lo cual representó otro hito sombrío en la pandemia. Ahora es el momento para que todos los miembros de la comunidad internacional pongan los intereses de la humanidad en primer lugar en esta peligrosa lucha, y formen un frente unido para vencer a su enemigo común.

Estados Unidos, la nación más desarrollada del mundo, debería dejar de encubrir sus propios fracasos con mentiras y despertar de su fantasía de que puede sobrevivir a la crisis sin preocuparse por el bienestar de los demás.

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